30 septiembre, 2020

POR RECUPERACIÓN, LA INDUSTRIA REQUIRIÓ UN 70% MENOS DE AYUDA DEL PROGRAMA ATP

Los sectores donde más se redujo fueron la industria (-70% entre la primera y la cuarta ronda) y el comercio (-62%), que pasaron de explicar alrededor del 50% del gasto al 33%, según Ministerio de Desarrollo Productivo.

La industria redujo en agosto un 70 por ciento la demanda de ayuda del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), según el último informe del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI). En un contexto en que la economía mantuvo el mes pasado los niveles de recuperación que se iniciaron en mayo, según el informe, la caída en el uso de este auxilio oficial fue inevitables. «En la primera ronda, el Estado gastó casi 50.000 millones de pesos para el pago de salarios pero tanto en la cuarta como en la quinta ronda (en proceso de pago) las cifras de la asistencia son de alrededor de la mitad», señalaron desde la entidad que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo..

El ATP en sus primeras cuatro rondas benefició al menos una vez a 338.000 firmas del sector privado. «Registró una caída sistemática tanto en la cantidad de empresas inscriptas, como en la cantidad de empresas aprobadas y en el monto erogado en cada ronda», aseguraron desde la cartera que conduce Matías Kulfas. Los sectores donde más se redujo el monto de la asistencia salarial vía ATP fueron la industria (disminuyó 70% entre la primera y la cuarta ronda) y el comercio (-62%), que pasaron de explicar alrededor del 50% del gasto en ATP en la primera ronda al 33% en la cuarta ronda.

Donde se mantuvo la asistencia fue en sectores como salud (en el cual si bien la facturación no fue tan afectada como en otros sectores, cuentan con el beneficio por su alta exposición al COVID-19, que es otro de los criterios para el acceso al programa), turismo, gastronomía, recreación y cultura.

«La actividad económica continúa expandiéndose y normalizándose y donde algunos sectores alcanzaron niveles similares a los prepandemia, como el industrial y algunos indicadores del área de la construcción», asegura Desarrollo. La industria, medida con base en el consumo de energía que releva CAMMESA, aceleró su crecimiento (4,9% intermensual desestacionalizado) y cerró agosto con valores cercanos a los previos a la pandemia: la estimación preliminar para el promedio de los 31 días comprendidos en agosto es de una caída interanual del 2,3%. Pero para el período comprendido entre el 10 de agosto y el 9 de septiembre, la baja se redujo al 0,6% interanual.

La producción automotriz creció 21,2% mensual en agosto. Además, los despachos de cemento treparon 6% mensual en agosto (2,2% desestacionalizado), y así alcanzó el mayor nivel del año.

No obstante, existen realidades sectoriales muy heterogéneas. «Hay mejora en la producción y en las expectativas en rubros como muebles, heladeras, lavarropas, cocinas, termotanques, griferías, materiales para la construcción, electrónicos, hilados, tejidos de punto, maquinaria agrícola, motos y bicicletas. Por el contrario, ramas como confecciones o aquellos proveedores de la industria hidrocarburífera (como tubos sin costura o bienes de capital para el sector) persisten en niveles reducidos de actividad», reconoce el informe oficial.

El consumo de alimentos al interior del hogar, que antes de la pandemia explicaban el 25,3% los gastos de los hogares argentinos alcanzaron el 37,6% en abril y 33,1% en julio. Esto responde a cambios en los hábitos de consumo y en un aumento desproporcionado de alimentos y bebidas sobre la media de precios, especialmente respecto a algunos servicios regulados cuyos precios fueron congelados. ]De todos modos, también ganaron participación relativa en la estructura de consumos de los hogares los rubros como comunicaciones, salud, alquileres, expensas, servicios de la vivienda, artículos de limpieza, alimentos para mascotas, electrónica y seguros.

Por su parte, el transporte público pasó de dar cuenta del 3,6% del gasto de los hogares a apenas un 1,2%, en tanto que los gastos de mantenimiento del transporte privado (combustibles y reparaciones) retrajeron su participación en los gastos de las familias en 1,6 puntos porcentuales

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