Bullrich le avisó a su entorno que seguirá marcando diferencias con el tema Adorni y otros casos de corrupción libertaria aunque se enoje Karina Milei.
Patricia Bullrich decidió que ya no dejará pasar los sucesivos casos de corrupción que sacuden al gobierno de Milei, aunque no tiene pensado por ahora romper con el bloque se senadores libertarios que lidera. Su idea es avanzar otro casillero en la idea de ser la candidata presidencial del establishment.
El quiebre interno se produjo cuando Bullrich dijo que Manuel Adorni debía presentar de inmediato su declaración jurada de bienes, algo que el jefe de Gabinete viene demorando porque no está fácil justificar los cientos de miles de dólares en negro que movió desde que es funcionario público. La senadora le dijo a su entorno que la tiene sin cuidado el enojo de Karina Milei y que no piensa ceder en sus posicionamiento contra la corrupción.
La tensión es de tal magnitud que Bullrich mantuvo un inusual, por su crudeza, diálogo con Milei de 40 minutos sobre la situación de Adorni y en la reunión de gabinete de este viernes pasado tuvo que soportar que el Presidente hiciera una larga perorata defendiendo a su jefe de Gabinete, en un mensaje que claramente le estaba dirigido.
Como suele hacer cuando empieza a trabajar una ruptura, la ex ministra mezcla jugadas políticas muy agresivas con victimización. "Patricia pensó que después de lo de Adorni no le iban a pegar más, pero siguieron", afirmó a LPO uno de sus colaboradores. Bullrich arrastra desde el cierre de listas del año pasado, tensiones con el armado de Karina Milei y los Menem, que redujeron al mínimo su participación en las boletas y hasta impidieron el ingreso de su protegido, Diego Valenzuela al gobierno.