A más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, Uspallata combina historia, naturaleza y cultura cordillerana. Fue escenario de la campaña libertadora del Ejército de los Andes, antiguo paso hacia Chile y hoy uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Mendoza.
Hay lugares donde la geografía parece haber escrito la historia antes que los hombres. Uspallata es uno de ellos. Enclavada en plena Cordillera de los Andes, en el departamento mendocino de Las Heras, la localidad se encuentra a unos 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza y funciona como una de las principales puertas de entrada hacia la alta montaña.
A unos 2.039 metros sobre el nivel del mar, el paisaje está dominado por montañas, ríos y una vegetación adaptada a condiciones climáticas rigurosas. El río Mendoza y los arroyos San Alberto y Uspallata atraviesan el territorio, mientras que la Ruta Nacional 7 conecta la localidad con Mendoza y con el corredor internacional hacia Chile.
Pero Uspallata no es solamente un paisaje de montaña. Es también un territorio donde distintas capas de la historia argentina permanecen visibles.
La huella de San Martín
Uno de los capítulos más importantes de la historia de Uspallata está relacionado con el Cruce de los Andes.
En enero de 1817, las tropas comandadas por Juan Gregorio de Las Heras atravesaron la cordillera por el paso de Uspallata como parte de la campaña del Ejército de los Andes destinada a liberar Chile del dominio realista. La localidad fue un punto estratégico para la organización y el abastecimiento de las fuerzas que participaron de aquella campaña.
Las Bóvedas de Uspallata constituyen uno de los testimonios más importantes de ese pasado. El complejo minero colonial conserva hornos, acueductos y molinos y, durante la campaña libertadora, fue utilizado por San Martín como espacio para oficinas y depósitos de provisiones.
Caminar hoy por esos lugares supone recorrer un paisaje que todavía conserva las marcas de una expedición militar que cambió la historia de América del Sur.
Mucho antes de la independencia
Sin embargo, la historia de Uspallata comienza mucho antes de la llegada de los españoles y de las campañas independentistas.
La región registra presencia humana desde hace miles de años. Entre los testimonios arqueológicos más importantes se encuentran los petroglifos del cerro Tunduqueral, vinculados con las poblaciones originarias que habitaron el valle y la región cordillerana. Documentos oficiales de Mendoza señalan una ocupación humana de la zona de aproximadamente 10.000 años.
Ese patrimonio convierte a Uspallata en un espacio donde la historia no puede reducirse al relato de la independencia. Antes de los ejércitos, los caminos y las fronteras nacionales, ya existían comunidades que conocían las montañas, sus pasos y sus recursos.
Un paisaje moldeado por millones de años
La riqueza de Uspallata también está debajo de la superficie.
A través de la Ruta Provincial 52 se llega a Paramillos de Uspallata, una región caracterizada por antiguos emprendimientos mineros, formaciones geológicas y paisajes de gran valor natural.
Allí se encuentra además el denominado Bosque de Darwin, un sitio paleontológico donde fueron descubiertos numerosos troncos fósiles del período Triásico. La presencia de estos restos permite observar, literalmente, una parte de la historia geológica de la Tierra.
La zona también conserva las huellas de antiguas explotaciones mineras y recorridos que durante siglos conectaron los valles mendocinos con los pasos cordilleranos.
El pueblo frente a la montaña
Uspallata tiene además una particularidad: es un destino turístico que no necesita grandes artificios para imponerse.
La montaña funciona como escenario permanente.
Senderismo, trekking, cabalgatas y distintas actividades vinculadas con la naturaleza forman parte de la oferta turística. Desde allí también se puede continuar el recorrido hacia algunos de los principales atractivos de la alta montaña mendocina, entre ellos el Aconcagua, Puente del Inca, Las Cuevas y el Cristo Redentor de los Andes.
El cerro de los Siete Colores es otro de los puntos elegidos por quienes buscan caminatas de menor dificultad y panoramas característicos de la región.
La cercanía con el Aconcagua le otorga además una posición privilegiada dentro del circuito cordillerano.
Una localidad que crece
El crecimiento demográfico también muestra la transformación de Uspallata.
Según los datos del Censo 2022 citados por Wikipedia a partir de información del INDEC, la localidad alcanzó los 5.791 habitantes, frente a los 3.810 registrados en 2010. El incremento fue del 51%.
Ese crecimiento acompaña la expansión de la actividad turística y de los servicios asociados al corredor de alta montaña.
Pero Uspallata mantiene al mismo tiempo una identidad marcada por su condición geográfica. Allí la vida cotidiana está determinada por la altura, las distancias, el invierno y la presencia constante de la cordillera.
El clima puede ser particularmente riguroso. Durante el invierno, las temperaturas mínimas absolutas pueden descender por debajo de los 17 grados bajo cero, mientras que junio presenta una temperatura mínima media cercana a los -2,5 °C.
La ruta que conecta dos mundos
La Ruta Nacional 7 atraviesa Uspallata como una columna vertebral. Es una vía fundamental para conectar Mendoza con la frontera chilena y forma parte del corredor bioceánico.
Pero no es el único camino.
La Ruta Provincial 52 permite acceder desde Mendoza a través de Villavicencio y los Caracoles, atravesando Paramillos de Uspallata. Por otra parte, la Ruta Nacional 149 tiene en Uspallata su kilómetro cero y permite continuar hacia localidades cordilleranas de San Juan como Barreal, Tamberías y Calingasta.
Así, el pueblo funciona como una verdadera encrucijada de caminos: históricos, turísticos, comerciales y militares.
Uspallata, una postal que cuenta historias
En tiempos en los que los destinos turísticos suelen competir por imágenes espectaculares, Uspallata tiene una ventaja difícil de igualar: cada paisaje cuenta una historia.
En sus caminos están las huellas del Ejército de los Andes. En sus montañas sobreviven testimonios de antiguos pueblos. En sus formaciones geológicas aparece la memoria de millones de años. Y en sus rutas continúa latiendo una de las principales conexiones terrestres entre Argentina y Chile.
Uspallata es, en definitiva, mucho más que una localidad cordillerana.
Es un lugar donde la naturaleza y la historia se superponen. Donde el viajero puede pasar en pocas horas de un sitio arqueológico a una antigua construcción minera y de allí a un sendero desde el que la Cordillera parece no tener final.
Quizás por eso Uspallata conserva una particular capacidad de fascinación: porque allí los Andes no son solamente una postal.