Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, destacó la inauguración de la primera estación Refiplus en Salta como parte de la transformación de toda la cadena de la compañía. En diálogo con El Tribuno habló sobre la estrategia de precios con el "buffer" de combustibles, la millonaria inversión en Vaca Muerta y lo que significa ese proyecto para la economía nacional y la compra de acciones de YPF por ciudadanos comunes. Marín también subrayó que el objetivo principal de la empresa es generar valor para los accionistas y fortalecer la posición de YPF a nivel nacional e internacional.
¿Cómo toma la apertura de esta primera Refiplus?
YPF forma parte de la transformación que estamos haciendo en toda la cadena. Desde el Astrin, con todos los sistemas en tiempo real que estamos implementando, hasta los pozos autónomos, logrando aumentar la productividad más del 60% en dos años.
Esto continúa por las refinerías y llega a las estaciones de servicio, que son la imagen de la compañía. Las estaciones son realmente donde se da la mayor interacción con los consumidores, porque aunque hay contacto con YPF en pozos y otras áreas, no es masivo. La relación más directa y amplia con los clientes ocurre a través de las estaciones de servicio. Por eso creíamos que Refiplus iba a funcionar muy bien.
En la Black, nuestro formato premium, ya tuvimos una buena respuesta, como en la sucursal de Nordelta en Buenos Aires. Ahora tenemos que extenderlo, y estoy seguro de que la respuesta será muy buena. Cuando veo al dueño de la nueva Refiplus tan contento y confiado en que le irá bien, me alegra y confirma que estamos en la dirección correcta.
Teniendo en cuenta el contexto económico e internacional, el precio del combustible ¿va a subir? ¿En qué medida?
Actualmente estamos aplicando un "buffer", un sistema de amortiguación temporal de precios. Monitoreamos constantemente el consumo en tiempo real y observamos cómo las variaciones afectarían al bolsillo de los consumidores. Esto permite no trasladar aumentos inmediatos y proteger a la gente sin intervención estatal.
El mecanismo funciona así: ahora cobramos un valor menor, aunque luego, cuando finalice el conflicto internacional, se ajustará para compensar. Es una ayuda mutua válida para ambas partes. Esto permite manejar precios en crisis sin necesidad de regulación y demuestra que los privados pueden actuar responsablemente en situaciones difíciles. Ningún país logró manejar precios libres en crisis sin intervención; nosotros estamos mostrando que se puede hacerlo desde el sector privado.