Con más de 150 tributos superpuestos y altos niveles de informalidad, el esquema fiscal argentino vuelve a quedar bajo revisión.
En medio de un sistema fiscal que acumula más de 150 impuestos entre niveles nacional, provincial y municipal, Argentina enfrenta el desafío de modernizar su estructura tributaria. Entre las alternativas de reforma tributaria que cobran relevancia en el debate público figura la implementación de una tasa única, conocida como Flat Tax, que simplifique el esquema actual, reduzca la evasión y promueva la inversión.
El policy paper “Modernización Fiscal Argentina con Impuesto de Tasa Única” de la Fundación Internacional Bases y Somos Innovación (SI) contempla una tasa fija del 15% para personas físicas y empresas, reemplazando tributos como el impuesto a las ganancias y débitos. También es necesario llegar a un acuerdo con las provincias para eliminar Ingresos Brutos y el Convenio Multilateral, así como limitar la potestad de los Municipios para imponer Tasas sin ninguna contraprestación real y con criterios de cálculo que no tiene absolutamente nada que ver con los costos del servicio que dicen proveer.
El objetivo es claro: gravar el beneficio una sola vez, a una misma tasa y lo más cerca posible de su origen. Para los individuos, se mantendrían exenciones básicas y deducciones por salud, educación, seguridad social, seguros de vida y donaciones. Las empresas podrían deducir todos los gastos del período, incluyendo reinversión de utilidades e inversiones, que se amortizará completamente en el primer año.
La propuesta se inspira en experiencias internacionales. Países como Estonia, Georgia y Eslovaquia han adoptado sistemas similares con resultados positivos. En Georgia, por ejemplo, la recaudación fiscal se cuadruplicó en pocos años, mientras que Estonia aumentó significativamente la recaudación, mejoró la eficiencia en la recolección e incluso bajó la tasa del impuesto manteniendo el equilibrio fiscal.
En Argentina, donde la evasión fiscal ronda el 50%, reducirla al 25%, como ocurre en Chile, permitiría recuperar entre 2 y 2.5 puntos del PBI anualmente. Estos recursos podrían destinarse a infraestructura, educación, salud y otras áreas clave, sin aumentar la presión fiscal sobre quienes ya cumplen.
Los defensores del Flat Tax argumentamos que el sistema actual castiga la formalidad y desalienta el ahorro y la inversión. En cambio, un esquema más simple y transparente podría convertirse en una ventaja competitiva para atraer capital y fomentar el desarrollo productivo.
Además, a mediano y largo plazo tiene la ventaja de volver a generar un cultura de ahorro interno, lo que a su vez tiende a solucionar el grave problema previsional al hacer que menos gente dependa únicamente de la jubilación. Esto se logra al gravar únicamente los retiros del sistema y mantener exento del impuesto a las inversiones tanto en la economía real como en el sistema financiero argentino, se paga cuando se retiran y no cuando se ingresan fondos.
Sin embargo, la propuesta no está exenta de críticas. Algunos sectores advierten que una tasa única podría beneficiar desproporcionadamente a los ingresos más altos. Para mitigar este efecto, el modelo argentino propuesto por Bases y SI incorpora mecanismos compensatorios como deducciones y exenciones que introducen cierta progresividad.
Décadas de explotación impositiva han dejado a los contribuyentes argentinos en el círculo más caliente del infierno fiscal. La complejidad del sistema actual no solo desalienta la inversión y perpetúa la informalidad, sino que también limita las posibilidades de crecimiento sostenido.
Si bien la implementación de una tasa única requiere una transición ordenada y la voluntad política necesaria para enfrentar los intereses creados que se benefician del status quo, el cambio es imprescindible para liberar el potencial económico del país. Así la tasa única emerge como una alternativa concreta y probada internacionalmente para construir un sistema más justo, eficiente y capaz de impulsar la formalización económica que el país tanto necesita.
Senior Research Fellow de la Fundación Internacional Bases. Licenciado en Economía Agropecuaria (UB), Magíster en Dirección de empresas (IAE) y doctorando en Ciencia Política (UB). También es Secretario Académico y Profesor Titular de Principios de Economía FCE-UAI e Investigador sobre temas de la Escuela Austriaca de Economía.