La situación económica vuelve a condicionar el escenario político argentino. A poco más de dos años de iniciado el gobierno de Javier Milei, un relevamiento nacional de la consultora Zuban Córdoba y Asociados revela un dato que comienza a encender alarmas en la Casa Rosada: el 61,9 por ciento de los consultados afirma que, si las elecciones fueran hoy, votaría por un cambio de gobierno.
El estudio refleja un deterioro en las expectativas sociales y muestra que la principal preocupación de los argentinos continúa siendo la economía cotidiana. La pérdida del poder adquisitivo, las dificultades para llegar a fin de mes, la caída del consumo y el aumento del costo de los servicios aparecen entre los factores que explican el creciente descontento registrado por la encuesta.
El bolsillo vuelve a definir el humor social
Los datos confirman una tendencia que distintos analistas vienen observando desde hace meses: la estabilización de algunas variables macroeconómicas no logró traducirse en una mejora perceptible para amplios sectores de la población.
Mientras el Gobierno sostiene que su programa económico sentó las bases para el crecimiento futuro, una parte importante de la sociedad continúa evaluando la gestión a partir de su realidad cotidiana. El encarecimiento de alimentos, tarifas, alquileres y medicamentos sigue ocupando el centro de las preocupaciones familiares.
En ese contexto, el relevamiento muestra que el respaldo electoral al oficialismo encuentra límites cuando la evaluación pasa por la economía doméstica y no por las expectativas de largo plazo.
La oposición mantiene una leve ventaja
El trabajo de Zuban Córdoba también midió escenarios electorales y detectó que el peronismo conserva una ventaja estrecha en intención de voto frente a La Libertad Avanza.
Aunque la diferencia no es amplia y todavía resta un largo camino hacia las elecciones presidenciales de 2027, el estudio refleja un escenario de mayor competitividad política que el observado durante los primeros meses de gestión libertaria.
Los especialistas advierten que el resultado no debe interpretarse como una proyección definitiva, sino como una fotografía del momento político. La evolución de la inflación, el empleo, el salario real y la actividad económica serán variables determinantes para el comportamiento del electorado en los próximos meses.
La extranjerización de la tierra también impacta
Uno de los aspectos que sobresale en el relevamiento es el rechazo que despiertan algunas iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo, entre ellas la flexibilización de las restricciones para la compra de tierras por parte de capitales extranjeros.
Según el informe, ese proyecto aparece entre las medidas que generan mayor nivel de desacuerdo entre los encuestados y contribuye al desgaste de la imagen presidencial, especialmente en sectores que, si bien acompañaron al oficialismo en 2023, hoy expresan reparos frente a determinadas reformas.
Un mensaje de advertencia para el oficialismo
Para el Gobierno, la encuesta representa una señal de alerta más que una sentencia electoral. A más de un año de los próximos comicios nacionales, todavía existe un amplio margen para modificar las preferencias de los votantes.
Sin embargo, el estudio deja en evidencia que el respaldo social ya no aparece tan consolidado como durante el inicio de la gestión. La percepción sobre la marcha de la economía comienza a pesar más que las promesas de transformación estructural, un fenómeno habitual en los gobiernos cuando las mejoras esperadas tardan en llegar.
Un escenario todavía abierto
La política argentina continúa atravesando una etapa de fuerte volatilidad. La elevada fragmentación del sistema de partidos, la ausencia de candidaturas definidas y la dinámica de la economía hacen que cualquier encuesta deba interpretarse con cautela.
No obstante, el relevamiento aporta un dato significativo: una mayoría de los consultados manifiesta hoy su disposición a votar por una alternativa al gobierno actual. El desafío para el oficialismo será revertir esa percepción mediante resultados económicos concretos, mientras que la oposición deberá demostrar que puede convertir ese malestar social en una propuesta política competitiva.