La nueva reestructuración impulsada por el Gobierno nacional en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) volvió a encender las alarmas dentro del sistema científico y tecnológico argentino. Trabajadores, investigadores y representantes gremiales denuncian que la reducción de personal y el recorte de áreas estratégicas comprometen proyectos de alto valor para el país y profundizan un proceso de desfinanciamiento que comenzó con la llegada de la administración de Javier Milei.
La decisión oficial contempla una reducción del 58% de los cargos jerárquicos del organismo y se suma a los despidos y finalización de contratos registrados durante los últimos meses. Desde la CNEA sostienen que la medida responde a una reorganización administrativa, mientras que los trabajadores advierten que el objetivo final es el desmantelamiento de una institución considerada clave para el desarrollo científico nacional.
Un organismo estratégico
Creada en 1950, la Comisión Nacional de Energía Atómica tiene la misión de investigar y desarrollar aplicaciones pacíficas de la energía nuclear. A lo largo de más de siete décadas fue protagonista de algunos de los avances tecnológicos más importantes del país.
Entre sus proyectos se destacan:
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El reactor nuclear modular CAREM.
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El reactor multipropósito RA-10.
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La producción de radioisótopos utilizados en medicina.
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El desarrollo de tecnologías para la industria y el sector energético.
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La formación de científicos e ingenieros especializados.
La trayectoria de la CNEA convirtió a la Argentina en uno de los pocos países con capacidad para diseñar y construir reactores nucleares propios, además de exportar tecnología a distintos mercados internacionales.
Los despidos y la reorganización
El conflicto recrudeció tras la decisión del Gobierno de avanzar con nuevos despidos y una fuerte reducción de la estructura jerárquica del organismo.
Según denuncian los gremios, durante la actual gestión ya se perdieron centenares de puestos de trabajo entre cesantías, jubilaciones anticipadas y profesionales que optaron por emigrar al sector privado debido al deterioro salarial.
La nueva reorganización también alcanza áreas de conducción consideradas esenciales para la coordinación de proyectos científicos de largo plazo.
El impacto sobre los proyectos nucleares
Uno de los principales focos de preocupación es el futuro del reactor CAREM, considerado el primer reactor modular de potencia diseñado íntegramente en Argentina.
Especialistas advierten que este tipo de desarrollos requiere continuidad técnica durante varios años y que la pérdida de personal altamente calificado puede generar demoras difíciles de revertir.
A ello se suma la incertidumbre sobre otras iniciativas vinculadas con la investigación aplicada, la medicina nuclear y la producción de tecnología destinada a exportación.
Un presupuesto cada vez más reducido
El ajuste sobre la CNEA no se limita al personal.
Diversos informes indican que el presupuesto destinado al organismo sufrió una caída cercana al 58% en términos reales respecto de 2023, afectando inversiones en infraestructura, equipamiento y proyectos científicos.
Los investigadores sostienen que la combinación entre menores recursos y pérdida de profesionales pone en riesgo décadas de acumulación de conocimiento.
La respuesta de los trabajadores
Las organizaciones sindicales realizaron protestas, asambleas y medidas de fuerza para exigir la reincorporación de los despedidos y denunciar lo que consideran un proceso de vaciamiento institucional.
Desde ATE afirman que la reducción de personal afecta principalmente a profesionales especializados cuya formación demandó años de inversión pública y cuya experiencia resulta difícil de reemplazar.
El Gobierno, en cambio, sostiene que las medidas forman parte del proceso de reducción del gasto público y de reorganización del Estado, argumentando que parte de los contratos correspondían a incorporaciones recientes y funciones administrativas.
Un debate que trasciende el presente
La discusión sobre el futuro de la CNEA excede el conflicto laboral. En juego aparece el papel que tendrá el Estado en el desarrollo científico y tecnológico argentino durante las próximas décadas.
Para quienes cuestionan el ajuste, el organismo constituye una herramienta estratégica en áreas como la energía, la medicina, la industria y la innovación, donde la formación de recursos humanos requiere inversiones sostenidas y planificación de largo plazo.
Del otro lado, el Gobierno defiende una reducción del tamaño del Estado bajo el argumento de mejorar la eficiencia del gasto público.
Mientras tanto, la incertidumbre crece entre científicos, técnicos e ingenieros que trabajan en uno de los sectores tecnológicos más desarrollados del país. El desenlace del conflicto podría marcar no solo el futuro de la Comisión Nacional de Energía Atómica, sino también el rumbo que adoptará la política científica argentina en los próximos años.