Abandonar el cigarrillo no siempre depende solamente de la voluntad. La dependencia de la nicotina puede requerir acompañamiento médico, psicológico y nutricional. La Fundación Favaloro desarrolla desde 1993 un programa específico para ayudar a las personas que quieren dejar de fumar, con seguimiento individual y un abordaje multidisciplinario.
Hay decisiones que comienzan con una frase sencilla: “quiero dejar de fumar”. Lo difícil, muchas veces, viene después. Aparecen los momentos de ansiedad, las rutinas asociadas al cigarrillo, las ganas de fumar después de comer o tomar un café y esa sensación de que falta algo cuando el cigarrillo ya no está.
Por eso, dejar el tabaco no debería plantearse únicamente como una cuestión de fuerza de voluntad. La Fundación Favaloro aborda el tabaquismo como una adicción y cuenta con un Programa para dejar de fumar que trabaja desde diferentes áreas de la salud.
El programa funciona desde 1993 y está destinado a acompañar a quienes buscan abandonar el consumo. Incluye un Consultorio de Tabaquismo con atención individual y seguimiento sostenido, además de talleres destinados a empresas.
El primer paso: reconocer la dependencia
El cigarrillo puede convertirse en una parte aparentemente inseparable de la rutina cotidiana. Para algunas personas está asociado al desayuno; para otras, al descanso laboral, a una conversación, al café o a determinados momentos de tensión.
Romper esas asociaciones requiere tiempo.
Por eso, uno de los principios del programa de la Fundación Favaloro es trabajar sobre los distintos aspectos de la dependencia. El equipo está integrado por profesionales de Neumonología, Cardiología, Nutrición y Psicología, además de personal de enfermería con experiencia en el área.
La propuesta busca observar al paciente de manera integral y no solamente desde el aparato respiratorio.
Una decisión que beneficia al organismo
Dejar de fumar produce beneficios para la salud que comienzan después de abandonar el consumo y continúan a lo largo del tiempo. La Fundación Favaloro destaca precisamente que los efectos positivos de abandonar el tabaco empiezan a experimentarse desde el momento en que se deja de fumar.
El tabaquismo está relacionado con numerosas enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La propia Fundación señala que fumar constituye uno de los factores de riesgo vinculados con las enfermedades cardiovasculares y que el abandono del hábito forma parte de las estrategias para prevenirlas.
El impacto tampoco se limita a quien fuma. La exposición al humo de tabaco ajeno también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, según información difundida por la Fundación a partir de datos de la Organización Mundial de la Salud.
El desafío de atravesar los primeros días
Uno de los aspectos más difíciles de abandonar el cigarrillo es modificar hábitos instalados durante meses o años.
No se trata solamente de eliminar la nicotina. También hay que aprender a atravesar situaciones que anteriormente estaban acompañadas por un cigarrillo.
¿Qué hacer cuando aparece el deseo de fumar? ¿Cómo manejar la ansiedad? ¿Cómo evitar que una recaída se convierta en el abandono definitivo del intento?
La Fundación Favaloro propone trabajar sobre las motivaciones personales. En uno de sus materiales de prevención recomienda elaborar una lista con las razones por las cuales una persona desea dejar de fumar y mantenerla visible para recurrir a ella en los momentos de mayor deseo.
Puede parecer una estrategia sencilla, pero apunta a algo fundamental: recordar que detrás de la decisión de dejar el cigarrillo existe un motivo personal.
Un equipo para acompañar el proceso
El enfoque multidisciplinario constituye uno de los elementos centrales del programa.
La Neumonología permite evaluar la salud respiratoria. La Cardiología aborda el impacto cardiovascular y los factores de riesgo asociados. La Nutrición puede acompañar los cambios vinculados con la alimentación y la Psicología trabaja sobre los aspectos emocionales y conductuales de la dependencia.
La Fundación también señala que al comienzo del programa se realiza una evaluación de la salud cardiovascular y respiratoria y que el abordaje incluye pautas alimentarias y apoyo psicológico.
De esta manera, dejar de fumar deja de ser una pelea solitaria contra el cigarrillo y se transforma en un proceso acompañado.
No hay que esperar a estar enfermo
Uno de los mensajes más importantes de la prevención cardiovascular es que los factores de riesgo pueden modificarse antes de que aparezca una enfermedad.
La Fundación Favaloro ubica al tabaquismo entre los factores que pueden intervenir en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, junto con otros elementos como la alimentación inadecuada y el sedentarismo.
Por eso, abandonar el cigarrillo no debería pensarse únicamente después de recibir un diagnóstico médico. También puede ser una decisión preventiva.
Y cuanto antes se tome, mayor será el tiempo durante el cual el organismo podrá beneficiarse de haber dejado el consumo.
¿Cómo acceder al programa?
Actualmente, la Fundación Favaloro informa que el Programa para dejar de fumar funciona dentro de su área de Neumonología. La institución publica como contacto de la Central de Turnos los teléfonos (011) 4378-1200 / 1300 / 1400 y señala como lugar de atención el Anexo Belgrano, Av. Belgrano 1782, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los horarios publicados en la página institucional deben verificarse al momento de solicitar el turno, ya que pueden modificarse.
Dejar de fumar también es recuperar hábitos
Abandonar el cigarrillo no significa simplemente quitar algo de la vida cotidiana. Para muchas personas significa recuperar actividades que estaban limitadas por la dependencia: caminar sin quedarse sin aire, subir escaleras con mayor facilidad, practicar actividad física, disfrutar de una comida sin pensar en el próximo cigarrillo o simplemente dejar de organizar el día alrededor de cuándo fumar.
La prevención cardiovascular también incluye actividad física, alimentación saludable, controles médicos y reducción de factores de riesgo. La Fundación Favaloro insiste en que modificar estos hábitos puede contribuir a prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Un intento también cuenta
No todas las personas consiguen dejar de fumar en el primer intento. La dependencia puede hacer que el proceso tenga avances, retrocesos y momentos difíciles.
Por eso, pedir ayuda profesional no significa haber fracasado. Puede significar exactamente lo contrario: reconocer que se trata de una adicción y buscar las herramientas necesarias para enfrentarla.
La propuesta de la Fundación Favaloro parte de una idea sencilla pero poderosa: dejar de fumar es una decisión de salud que puede acompañarse profesionalmente.
El cigarrillo puede haber formado parte de la rutina durante años. Pero ninguna rutina está escrita para siempre. A veces, el primer paso no consiste en apagar el último cigarrillo, sino en animarse a pedir ayuda para que ese último cigarrillo realmente pueda ser el último.