El libertario fue ovacionado por un público cercano al cordobesismo. La candidatura de Bornoroni, atada al éxito del plan económico.
La ovación que recibió Javier Milei en el festival de Jesús María encendió todas las alarmas en el peronismo cordobés: es que las 30 mil personas que aplaudieron a rabiar al libertario conforman una muestra del votante que mantuvo al peronismo en el poder durante casi tres décadas.
El problema para Martín Llaryora no fue la ovación al libertario. El archivo recuerda que en ese mismo predio fueron vitoreados Néstor Kirchner y Mauricio Macri. El problema es que por primera vez un presidente compartió los aplausos con un candidato opositor.
Cuando la multitud aplaudió a Néstor, a su lado estaba José Manuel de la Sota. Cuando el receptor de los vítores fue Mauricio Macri, el ladero era Juan Schiaretti. Pero el viernes, junto a Milei estaba Gabriel Bornoroni; ése es el problema para el peronismo.
Desde que llegó al poder en la elección de 1998, el peronismo provincial siempre contó con los buenos oficios del Gobierno nacional para apoyar a su candidato a gobernador o para romper a la oposición. Macri llevó la misión al extremo en 2019, cuando desmembró en dos a Juntos por el Cambio para permitirle a Schiaretti un triunfo sin competencia.
Ahora, Llaryora no tiene ese puente con el Gobierno nacional, que parece decidido a jugar a fondo en 2027. La nueva foto de Milei con Bornoroni "sacó los yuyos" respecto de la candidatura que proyecta el jefe del bloque oficialista en Diputados.