Investigadores del CONICET, la Universidad Nacional de Entre Ríos y profesionales de un hospital público finalizaron un ensayo clínico sobre el uso de plasma rico en plaquetas para tratar la artrosis de rodilla. El procedimiento utiliza componentes de la propia sangre del paciente y podría convertirse en una alternativa accesible para reducir el dolor y mejorar la movilidad. Los resultados definitivos todavía están en evaluación.
Caminar unas cuadras, subir una escalera, salir a pasear con los nietos o practicar algún deporte pueden convertirse en desafíos cotidianos para quienes padecen artrosis de rodilla. El dolor, la rigidez y la pérdida progresiva de movilidad afectan no solamente la salud física, sino también la independencia y la calidad de vida.
Frente a esta problemática, un equipo de científicos argentinos decidió investigar una alternativa terapéutica que podría ampliar las posibilidades de tratamiento: el plasma rico en plaquetas, conocido como PRP.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el CONICET y profesionales del Hospital de la Baxada, en Paraná.
El estudio clínico finalizó su etapa de seguimiento en agosto de 2026 y actualmente los investigadores analizan los datos obtenidos para determinar la efectividad del procedimiento.
El objetivo es generar evidencia científica local que permita evaluar si esta terapia puede incorporarse de manera segura y accesible al sistema público de salud.
Qué es la artrosis de rodilla y por qué produce dolor
La artrosis es una enfermedad articular crónica que afecta los tejidos de las articulaciones, incluido el cartílago que recubre los extremos de los huesos.
En condiciones normales, ese cartílago facilita el movimiento y ayuda a distribuir las cargas que soporta la articulación.
Cuando se deteriora, pueden aparecer dolor, inflamación, rigidez y dificultades para realizar actividades cotidianas.
La rodilla es una de las articulaciones que con mayor frecuencia presenta este problema, especialmente en adultos mayores, aunque también puede afectar a personas más jóvenes.
Entre los factores asociados se encuentran la edad, el exceso de peso, las lesiones previas, la predisposición genética y determinadas exigencias físicas.
La enfermedad puede avanzar lentamente y producir limitaciones importantes en la movilidad.
Actualmente existen tratamientos destinados a controlar los síntomas y preservar la función articular, como el ejercicio terapéutico, la fisioterapia, el control del peso cuando corresponde y determinados medicamentos.
En los casos más avanzados, algunas personas pueden necesitar una intervención quirúrgica.
Sin embargo, los investigadores argentinos buscan determinar si el plasma rico en plaquetas puede ofrecer una alternativa adicional para determinados pacientes.
Plasma rico en plaquetas: una terapia que utiliza la propia sangre
El procedimiento consiste en extraer una pequeña cantidad de sangre del paciente y procesarla para obtener una fracción con mayor concentración de plaquetas.
Las plaquetas participan normalmente en los mecanismos de coagulación y contienen sustancias involucradas en distintos procesos de reparación de tejidos.
Una vez preparado, el plasma se aplica mediante una inyección en la articulación afectada.
La principal característica de este tratamiento es que utiliza material biológico del propio paciente, por lo que se lo denomina autólogo.
Esta particularidad reduce determinados riesgos relacionados con la utilización de productos provenientes de otras personas.
Además, el procedimiento podría resultar relativamente económico en comparación con algunas terapias inyectables, dependiendo de la infraestructura disponible y de los costos de preparación.
No obstante, el plasma rico en plaquetas no está exento de riesgos y su eficacia para la artrosis continúa siendo objeto de investigación.
Tampoco debe confundirse el alivio de los síntomas con la regeneración del cartílago: hasta el momento no existe evidencia suficiente para afirmar que este tratamiento revierta la artrosis.
Un ensayo clínico para comparar dos formas de aplicación
El equipo argentino diseñó una investigación destinada a comparar dos esquemas de administración del plasma rico en plaquetas.
La diferencia principal se encuentra en el intervalo entre las aplicaciones.
Uno de los grupos recibió el tratamiento con intervalos de dos semanas, mientras que el otro siguió un esquema de cuatro semanas.
Los científicos buscan determinar cuál de las dos modalidades ofrece mejores resultados en la reducción del dolor y la recuperación de la función articular.
La investigación contempló una muestra proyectada de 110 participantes mayores de 35 años.
Para garantizar la seguridad, se establecieron criterios de selección que excluyeron a personas con determinadas alteraciones de coagulación y algunas enfermedades o tratamientos oncológicos y autoinmunes.
El ensayo concluyó el 6 de agosto de 2026, después de completar el seguimiento de un año de los últimos participantes incorporados.
Uno de los aspectos destacados fue la continuidad de los pacientes: más del 70 por ciento asistió al control final de doce meses.
Este nivel de participación permitió reunir información sobre la evolución de los síntomas durante un período prolongado.
Los primeros resultados generan expectativas
Los responsables de la investigación destacaron que la experiencia permitió comprobar la factibilidad de implementar el procedimiento en un hospital público.
El trabajo también contribuyó a capacitar al personal encargado de extraer sangre, procesar las muestras, preparar el plasma, aplicar las inyecciones y realizar el seguimiento clínico.
Según los investigadores, la experiencia superó las expectativas iniciales en cuanto a su implementación dentro de la estructura hospitalaria.
Sin embargo, todavía no se publicaron los resultados estadísticos definitivos que permitan establecer con precisión cuánto disminuyó el dolor o cuánto mejoró la movilidad de los participantes.
El equipo se encuentra procesando la información y preparando un artículo científico para enviarlo a una revista médica internacional.
Ese trabajo deberá ser evaluado por especialistas independientes antes de que sus conclusiones puedan considerarse evidencia científica publicada.
Por lo tanto, aunque la experiencia resulta prometedora, todavía sería prematuro afirmar que el procedimiento demostró una eficacia superior a otras alternativas terapéuticas.
Científicos, médicos y bioingenieros trabajando juntos
La investigación fue coordinada por Pablo Schierloh, investigador del Instituto de Bioingeniería y Bioinformática (IBB), de doble dependencia CONICET-UNER.
El equipo también estuvo integrado por los investigadores José Biurrun y Christian Mista; los bioingenieros Diego Arévalo, Leandro Mayrata y Facundo Urteaga; la bioquímica Carolina Cáceres; y los médicos Analía Caballo y Maximiliano Velázquez.
La participación de especialistas de distintas disciplinas permitió abordar el proyecto desde una perspectiva integral.
Los investigadores aportaron conocimientos sobre el procesamiento de componentes sanguíneos y la evaluación de resultados, mientras que los profesionales hospitalarios participaron en la selección, atención y seguimiento de los pacientes.
El Hospital de la Baxada aportó sus servicios de laboratorio, tratamiento del dolor y atención clínica.
Esta articulación entre una universidad pública, el CONICET y un hospital provincial constituye uno de los aspectos centrales de la experiencia.
No se trató únicamente de estudiar un procedimiento médico, sino también de evaluar si podía realizarse con los recursos disponibles en el sistema público de salud.
¿Puede el plasma rico en plaquetas evitar una cirugía?
Esta es una de las preguntas que más interés despierta entre las personas que padecen artrosis de rodilla.
El plasma rico en plaquetas se investiga como una herramienta para reducir el dolor y mejorar la función articular, pero no existe evidencia suficiente para asegurar que evite una cirugía de reemplazo de rodilla en pacientes con enfermedad avanzada.
Los resultados publicados internacionalmente son heterogéneos. Algunos estudios encuentran mejoras en determinados pacientes, mientras que otros no demuestran beneficios clínicamente relevantes frente a tratamientos comparativos.
Por esa razón, las recomendaciones médicas sobre su utilización no son uniformes.
La decisión de utilizar PRP debe realizarse mediante una evaluación individual, considerando la gravedad de la artrosis, los antecedentes clínicos, las alternativas disponibles y la evidencia científica.
En ningún caso debería reemplazar automáticamente los tratamientos de eficacia comprobada.
Qué pueden hacer las personas que sufren artrosis de rodilla
Mientras avanzan las investigaciones, existen medidas que pueden ayudar a controlar los síntomas y conservar la movilidad.
La actividad física adaptada es una de las herramientas más importantes. Los ejercicios de fortalecimiento muscular, especialmente de los músculos que rodean la rodilla, pueden mejorar la estabilidad y disminuir las limitaciones funcionales.
Caminar, realizar ejercicios acuáticos o utilizar una bicicleta fija pueden ser alternativas útiles, siempre que se adapten a las posibilidades de cada persona.
Cuando existe sobrepeso, una reducción gradual del peso corporal puede disminuir la carga que soportan las rodillas.
La fisioterapia también puede contribuir a mejorar la fuerza, la flexibilidad y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Los medicamentos para aliviar el dolor deben utilizarse según indicación profesional, especialmente en personas con enfermedades renales, cardiovasculares o gastrointestinales.
Ante dolor persistente, inflamación importante o dificultades progresivas para caminar, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Ciencia argentina para mejorar la calidad de vida
La experiencia desarrollada en Entre Ríos muestra la importancia de investigar tratamientos que puedan responder a necesidades concretas de la población.
La artrosis de rodilla afecta la autonomía de muchas personas y representa un desafío para los sistemas sanitarios por su frecuencia y sus consecuencias sobre la calidad de vida.
Encontrar alternativas seguras, efectivas y económicamente accesibles podría ampliar las posibilidades de atención.
El trabajo realizado por el CONICET, la UNER y el Hospital de la Baxada también demuestra que los hospitales públicos pueden convertirse en espacios de investigación clínica y desarrollo tecnológico.
La próxima etapa será conocer los resultados definitivos del ensayo y determinar qué beneficios ofrece realmente el plasma rico en plaquetas.
Por ahora, la terapia representa una alternativa en estudio, no una cura para la artrosis. Pero la investigación abre una posibilidad importante: producir conocimiento científico argentino para que más personas puedan conservar su movilidad, aliviar el dolor y mejorar su vida cotidiana.